jueves, 19 de diciembre de 2013

Universum

Cada vez que voy caminando, me detengo a ver el cielo, hermoso cementerio de almas en pena que las adoramos desde que somos chicos.
Si les parece bien, iré a sacar un viejo telescopio que tengo guardado, No podremos ver a Andrómeda, pero a los más cercanos y traviesos si.

¿Te puedo contar la historia del Universo?... O mejor, dejar que él hable atreves de mi… 


El universo resuena como llovizna sobre el agua, imperceptible como el susurro de un árbol al crecer.
Estamos encerrados en una dimensión oscura, la noche es la sombra de una pared lejana, donde los dioses de antaño habitan del otro lado.
O es que ustedes amigos míos no se han preguntado a quien le ladran los perros?

Hermoso y disperso, como mantequilla embarrada en mucho pan… Increíblemente ruidoso pero calmo al mismo tiempo, es el estruendo silencioso de la eternidad el que escuchamos al levantar la vista a nuestra hermosa vía láctea en una madrigada de agosto.
Es el espacio que tú sólo conoces en sueños y crees irreal, auroras y nebulosas vacilantes… casi puedes tocarlas, olerlas y saborearlas

Es a él mismo a quien el perro le ladra, al ladrido que rebota al colisionar con la noche y regresa irreconocible, ya que no es al universo a quien le ladran los perros, es ti, ¡Si a ti!, ya que como les he dicho el habla a través de nosotros…

Es el estruendo en el vacío de nuestras almas, el retumbo en nuestros cuerpos.


Como eco en un jarrón. 

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